Dermatólogo especialista en queratosis actínica Gijón

Diagnóstico y tratamiento en Gijón

El doctor Álvaro Iglesias Puzas es dermatólogo especialista en queratosis actínica en Gijón, una lesión cutánea precancerosa provocada por la exposición acumulada al sol que requiere diagnóstico y tratamiento médico especializado. En consulta se realiza una valoración dermatológica completa para identificar el tipo y grado de afectación, definiendo el tratamiento más adecuado para cada paciente.

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Atención especializada en queratosis actínica

Tratamiento médico adaptado a cada tipo de lesión y perfil de piel.

Diagnóstico clínico

Evaluación dermatológica de las lesiones actínicas, su extensión y su potencial de progresión.

Tratamiento personalizado

Selección de la terapia más adecuada según el número de lesiones, la zona afectada y las características del paciente.

Seguimiento médico

Control periódico para valorar la respuesta al tratamiento, detectar nuevas lesiones y reducir el riesgo de recidiva.

Tratamiento de la queratosis actínica

La queratosis actínica puede manifestarse de formas muy diversas, desde lesiones aisladas hasta cuadros de campo de cancerización con múltiples lesiones en una misma zona. Por ello, el tratamiento siempre se plantea de forma individualizada, tras una valoración dermatológica completa.

El objetivo es eliminar las lesiones existentes, tratar el campo cutáneo afectado y prevenir la progresión hacia carcinoma escamoso.

Duración del tratamiento

Variable según el tipo y número de lesiones

Tiempo de recuperación

Variable según la técnica empleada

Resultados

Eliminación de lesiones y control del fotodaño

Dermatólogo especialista

Dr. Álvaro Iglesias

El Dr. Álvaro Iglesias es dermatólogo especialista formado en el Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra y doctor Cum Laude por la Universidad Complutense de Madrid.

Su trayectoria incluye práctica clínica, investigación dermatológica y docencia universitaria. Cuenta con experiencia en infecciones cutáneas inflamatorias.

Especializado en el tratamiento de la queratosis actínica, realizando valoración dermatológica, tratamientos personalizados y seguimiento clínico para prevenir su progresión y mejorar la salud de la piel.

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Sobre la queratosis actínica

Información clara para resolver tus dudas

La queratosis actínica es una lesión precancerosa que aparece en zonas de la piel expuestas al sol durante años, especialmente en la cara, el cuero cabelludo, las orejas, el escote y los antebrazos. Se forma por el daño acumulado de la radiación ultravioleta sobre las células de la epidermis. Aunque no todas las lesiones evolucionan, existe un riesgo real de que progresen hacia carcinoma de células escamosas si no se tratan. Por eso, el diagnóstico y tratamiento precoz es fundamental para prevenir complicaciones más graves.

La queratosis actínica suele percibirse antes que verse: muchas personas notan una zona rugosa o áspera al pasar los dedos por la piel, similar a una lija. Con el tiempo puede aparecer como una mancha rosada, rojiza o marrón, plana o ligeramente elevada, a veces con costras o escamas. También puede producir picor, ardor o sensación de tirantez en la zona afectada. Ante cualquier lesión cutánea persistente en zonas expuestas al sol, es recomendable consultar con un dermatólogo para un diagnóstico preciso.

Las personas con mayor riesgo son aquellas con piel clara, ojos claros y cabello rubio o rojizo, así como quienes han acumulado una elevada exposición solar a lo largo de su vida, ya sea por trabajo al aire libre, práctica deportiva o uso de cabinas de bronceado. También tienen mayor predisposición los pacientes de edad avanzada y los inmunodeprimidos. La queratosis actínica es muy frecuente en España, especialmente en personas mayores de 50 años con antecedentes de exposición solar intensa y crónica.​

El diagnóstico es fundamentalmente clínico: el dermatólogo examina las lesiones mediante una exploración visual directa y con dermatoscopio, un instrumento de aumento con luz que permite observar las características de la lesión por debajo de la superficie cutánea. En casos dudosos o cuando la lesión presenta signos de mayor agresividad, puede realizarse una biopsia para confirmar el diagnóstico y descartar la transformación maligna. La valoración precoz permite iniciar el tratamiento en el momento más adecuado.​

Existen varias opciones terapéuticas según el número de lesiones, su localización y las características del paciente. Para lesiones aisladas, la crioterapia con nitrógeno líquido es una técnica rápida y eficaz. Para campos de cancerización con múltiples lesiones, los tratamientos tópicos como el 5-fluorouracilo o el imiquimod, o la terapia fotodinámica, ofrecen resultados excelentes tratando tanto las lesiones visibles como las no visibles. El dermatólogo determinará la opción más adecuada para cada caso.

Sí, es posible. La queratosis actínica tiene tendencia a reaparecer porque el daño solar acumulado en la piel no desaparece por completo con el tratamiento. Según datos clínicos, entre el 15 y el 56% de las lesiones tratadas pueden recidivar en el plazo de un año. Por eso, el paciente con queratosis actínica debe entenderse como un paciente crónico que requiere revisiones periódicas. El seguimiento dermatológico regular, combinado con una fotoprotección rigurosa y diaria, es la mejor estrategia para detectar nuevas lesiones a tiempo y reducir el riesgo de progresión.

Las molestias son variables: algunas lesiones son completamente asintomáticas, mientras que otras pueden provocar picor, ardor, sensación de pinchazos o hipersensibilidad al tacto. Ocasionalmente pueden sangrar o formar costras de forma recurrente. La ausencia de síntomas no descarta la presencia de la lesión ni su potencial de progresión, por lo que no debe esperarse a que cause molestias para acudir al dermatólogo.​

Debe consultarse sin demora si aparece una lesión que crece rápidamente, se ulcera, sangra de forma espontánea, supera los 2 centímetros o no responde a tratamientos previos. También si se detectan nuevas manchas o irregularidades en zonas habitualmente expuestas al sol, especialmente en personas mayores de 50 años con historia de exposición solar intensa. Una revisión dermatológica periódica es la mejor herramienta para detectar estas lesiones a tiempo.

Opiniones de pacientes

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