Dermatólogo especialista en carcinoma Gijón
Diagnóstico y tratamiento en Gijón
El especialista en dermatología Álvaro Iglesias Puzas centra su práctica en Gijón en el abordaje de los carcinomas cutáneos, con especial foco en el carcinoma basocelular y el espinocelular. Estas patologías representan los tumores de piel de mayor incidencia y, habitualmente, ofrecen excelentes perspectivas de recuperación si se identifican en sus etapas iniciales.
Atención especializada en carcinoma cutáneo
Diagnóstico preciso y tratamiento adaptado a cada lesión.
Diagnóstico clínico
Evaluación detallada de lesiones sospechosas para identificar el tipo de carcinoma.
Cirugía dermatológica
Tratamiento quirúrgico orientado a eliminar el tumor con control médico y precisión.
Seguimiento médico
Control periódico adaptado al tipo de carcinoma y a los factores de riesgo del paciente.
Tratamiento del carcinoma de piel
Bajo la categoría de cáncer cutáneo no melanoma se agrupan, fundamentalmente, el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide. Aunque ambas patologías presentan evoluciones diferentes, coinciden en la relevancia de una detección precoz y un abordaje terapéutico correcto.
La estrategia médica se diseña evaluando la variante del carcinoma, sus dimensiones, el grado de infiltración y su ubicación, con el fin de erradicar la lesión con éxito mientras se preserva la integridad clínica, estética y la funcionalidad de la zona.
Dependiendo de la naturaleza del tumor, se opta por el procedimiento más oportuno, que abarca desde la intervención quirúrgica estándar hasta métodos de alta precisión para los perfiles de mayor riesgo.
Duración de la intervención
Variable según el carcinoma.
Tipo de anestesia
Habitualmente anestesia local.
Régimen hospitalario
Cirugía Ambulatoria.
Tiempo de recuperación
Suele ser rápida, depende del de tratamiento.
Resultados
Alta tasa de curación con diagnostico precoz.
Dr. Álvaro Iglesias
El doctor Álvaro Iglesias es experto en Dermatología, habiendo completado su etapa formativa en el Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra y alcanzado el grado de doctor con mención Cum Laude por la Universidad Complutense de Madrid.
Su trayectoria profesional destaca por su paso por la Unidad Multidisciplinar de Tumores Cutáneos del MD Anderson Cancer Center de Madrid. Asimismo, ha desarrollado una activa labor en proyectos de investigación clínica enfocados en la oncología cutánea y la cirugía de la piel.
En su consulta de Gijón, se dedica prioritariamente al diagnóstico y terapia de carcinomas de piel, integrando procedimientos dermatológicos de vanguardia con una supervisión médica individualizada y constante para cada caso.
Sobre el carcinoma de piel
Información clara para resolver tus dudas
¿Cuál es el cáncer cutáneo más frecuente?
Las tipologías de mayor incidencia son el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide; en ambos casos, el origen suele estar estrechamente vinculado a la radiación solar recibida de forma crónica durante la vida.
¿Qué diferencia hay entre un carcinoma basocelular y uno epidermoide?
El carcinoma basocelular suele crecer lentamente y rara vez se disemina, pero puede ser localmente destructivo si no se trata. El carcinoma epidermoide tiene mayor capacidad de invasión y, en algunos casos, puede extenderse a otras zonas si no se aborda de forma adecuada.
Por ello, el tipo de carcinoma condiciona el tratamiento y el seguimiento posterior.
¿El carcinoma de piel puede ser peligroso?
En la mayoría de los casos, el pronóstico es muy favorable si se diagnostica y trata de forma precoz.
Sin embargo, cuando se retrasa el tratamiento, algunos carcinomas pueden crecer, infiltrarse en tejidos profundos o reaparecer, lo que complica su manejo.
¿Cómo se diagnostica un carcinoma cutáneo?
El diagnóstico comienza con la exploración dermatológica de la lesión sospechosa.
Si es necesario, se realiza una biopsia para confirmar el tipo de carcinoma y definir su agresividad. Este paso es clave para elegir el tratamiento más adecuado.
¿Siempre es necesario un tratamiento quirúrgico?
La cirugía es el tratamiento más habitual y eficaz en la mayoría de los carcinomas cutáneos.
No obstante, la técnica concreta se adapta a cada caso y depende del tipo de tumor, su tamaño, localización y características histológicas. En situaciones seleccionadas, pueden valorarse alternativas médicas o técnicas específicas como la cirugía de Mohs.
¿Qué ocurre después de eliminar el carcinoma?
Una vez extirpada la lesión, se analiza para confirmar que se ha eliminado completamente.
A partir de ahí, el dermatólogo establece un plan de seguimiento personalizado, que puede variar según el tipo de carcinoma y los factores de riesgo del paciente.
Tras el tratamiento del carcinoma, el seguimiento médico es fundamental para detectar posibles recurrencias o la aparición de nuevas lesiones cutáneas.
Las revisiones se adaptan a cada paciente según su diagnóstico y antecedentes, aportando tranquilidad y control a largo plazo.
¿Es frecuente que un carcinoma vuelva a aparecer?
Puede ocurrir, especialmente en carcinomas de mayor riesgo o en zonas con daño solar crónico.
Además, haber tenido un carcinoma aumenta la probabilidad de desarrollar nuevos tumores cutáneos en el futuro, incluso en áreas diferentes.
¿Por qué es tan importante el seguimiento tras el tratamiento?
El seguimiento permite detectar de forma precoz recurrencias, nuevas lesiones o cambios sospechosos en la piel.
Las revisiones periódicas son fundamentales para mantener el control a largo plazo y actuar de manera temprana si aparece cualquier alteración.
¿Cómo puedo reducir el riesgo tras haber tenido un carcinoma?
Aunque no se puede eliminar el riesgo por completo, es clave:
- Proteger la piel del sol de forma constante
- Evitar exposiciones prolongadas o quemaduras
- Revisar la piel de manera habitual
- Acudir a controles dermatológicos periódicos
Estas medidas ayudan a reducir la aparición de nuevas lesiones y a detectarlas a tiempo.
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